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Al llegar a Samoa uno tiene la sensación de que se encuentra en un lugar distinto, en uno de esos sitios a los que siempre se sueña con acudir. No sé si será por estar en los Mares del Sur o ser el último refugio de Robert Louis Stevenson, el genial escritor escocés de aventuras que quedó embriagado por la belleza de las islas que componen este archipiélago. Aquí encontró Stevenson su particular 慖sla del Tesoro...
La verdad es que las islas que componen Samoa son un verdadero tesoro de la naturaleza. En pleno océano Pacífico, entre el ecuador y el trópico de Capricornio, a medio camino entre Hawai y Sydney, se reparten las dos islas, Upolu y Savai抜, y los siete atolones (estando habitados sólo Monomo y Apolima) que conforman este paraíso terrestre al que todo el que va, quiere volver.
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