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Y es que la isla de Capri seduce de forma irremediable. Sus blancas casas, suspendidas milagrosamente en la roca; sus innumerables terrazas, incomparables balcones abiertos a la inmensidad de del mar (que en Capri se muestra intensamente azul); sus estrechas y empedradas callecitas flanqueadas por miles de flores de todas las especies y colores, dejarán una huella imperecedera en su recuerdo.
Pero Capri también es historia, una historia que está presente en los majestuosos restos de la Villa Jovis, residencia construida por el emperador Tiberio para pasar sus últimos 11 años; en la Cartuja de San Giacomo, con su bello claustro del siglo XIV, o en la espectacular Villa San Michele, edificada por el médico y escritor Axel Munthe sobre los restos de una villa romana, testimonio de la riqueza y suntuosidad de la época. Hoy, esta magnífica villa, rodeada por bellísimos jardines, es una fundación cultural abierta al público donde se exponen espléndidas antigüedades.
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