|
La más oriental de las islas Baleares, alejada de la marea turística mallorquina y de las populosas macrodiscotecas de Ibiza, es un paraíso para los amantes de la Naturaleza virginal, especialmente de sus playas. La constelación de calas que adornan la isla son el mejor escaparate de su mediterraneidad, a pesar de que sólo representan el 14 por 100 de todo el archipiélago.
La de Algaiarens es una de esas pintorescas ensenadas. A resguardo de las corrientes, su fina arena se funde con pintorescos pinares, en una conjunción natural digna de admirar. Y un roquedo separa los dos abanicos de arena, a los que acompaña una sucesión de dunas de tonalidades rosadas. Tras la loma se halla la playa de La all, junto a la desembocadura de un arranco, donde se observan comunidades egetales endémicas y una avifauna en la que cobran especial importancia el milano negro o el águila pescadora.
Estas playas escogidas también tienen sus pequeños inconvenientes derivados de la propia infraestructura del lugar. Uno, el peaje que hay que abonar al propietario de la finca para acceder a la playa (no se cobra si se hace a pie o en bicicleta). Y otro, el horario, porque a las 7 de la tarde se cierra el portón y es imposible salir con el vehículo más tarde de esa hora.
|