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A orillas del río Arlanzón, y bajo la protección del castillo que a finales del siglo IX dio origen a su fundación, se asienta Burgos. Una histórica ciudad que mantiene viva la esencia y el esplendor de tiempos pasados. Posee un verdadero y destacado triángulo de oro artístico y monumental formado por la catedral —declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, el monasterio de Las Huelgas y la Cartuja de Miraflores. Tres emblemáticos edificios para rastrear y descubrir la pátina dejada por la historia y el arte. Burgos es una urbe moderna, pero sin agobios y sin prisas, cuajada de paseos, parques y jardines y donde aún reina la escala humana con la que fue concebida. Es un placer recorrer los espacios verdes que se articulan a lo largo del río que la atraviesa: La Isla, El Espolón, La Quinta y Fuentes Blancas. Las riberas del Arlanzón constituyen un privilegiado enclave medioambiental, en el que es fácil sorprender la presencia de muchos animales salvajes. En Burgos se puede descubrir también otro valioso rosario de monumentos distribuidos por su casco viejo. Junto a un bien conservado conjunto de iglesias góticas es palpable en la ciudad el pulso de El Cid Campeador, el personaje más famoso de toda su historia, y la huella dejada por el paso de la principal ruta europea de peregrinación: el Camino de Santiago.
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