Aragón

Huesca, la puerta del Pirineo

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Hermoso claustro de San Pedro el Viejo.

Interior de San Pedro, joya románica del S XII.

Al Sur de las cumbres más nevadas de los Pirineos, ya entrados en el valle del Ebro, la ciudad de Huesca aparece como la capital del Alto Aragón, al mismo tiempo que condensa la esencia de lo aragonés: suaves y amplias llanuras, contra las que se recortan altas y desafiantes montañas. Sus estrechas calles, entre murallas, hablan de una historia milenaria cuajada de sucesos desde que los iberos fundaran la antigua Olscan o Bolscan. Luego vendría la romana Osca, capital del estado de Quinto Sertorio, que alumbró la primera Universidad, y más tarde la ocupación de visigodos y árabes, hasta que en el siglo XI el Rey Sancho Ramírez iniciara la reconquista de la ciudad desde el castillo de Montearagón, dando paso a una esplendorosa época medieval. Tan rica historia también tiene su episodio legendario, conocido como la Campana de Huesca. Lo relata un lienzo expuesto en la sala de Justicia del Ayuntamiento, que narra el sangriento suceso que llevó a Ramiro II el Monje, Rey de Aragón, a ordenar la decapitación de una serie de nobles que conspiraban contra él. La ciudad es un escaparate de importantes monumentos de todas las épocas y estilos: románico en San Pedro el Viejo, gótico en la catedral, renacentista en el Ayuntamiento, barroco en Santo Domingo, modernista en el casino... Desde lo más alto de la colina, que ocupa el casco antiguo, hasta los sosegados parques o el centro más bullicioso de la ciudad, en las Cuatro Esquinas de los Porches de Galicia, cualquier rincón evidencia el encanto de una vida agradable.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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