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Los paisajes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, pueden ser plenamente admirados desde el tradicional camino de las cascadas del río Arazas y el Circo de Soaso. Un camino bien conocido por los senderistas y montañeros que a lo largo del año acuden a estas montañas pirenaicas para empaparse de sus innumerables alicientes: desde el agua que se desploma en diversas y espectaculares cascadas, hasta los bosques de hayas y abetos que cubren el fondo del valle de Ordesa.
La ruta, sin embargo, no es exclusiva sólo de los caminantes más experimentados, ya que se trata de una senda suave, amplia y evidente, que va ganando en desnivel progresivamente y es apta para todo tipo de público.
El itinerario parte de la Pradera de Ordesa, situada al final de la carretera asfaltada y donde existe un restaurante, servicios y un gran aparcamiento para 550 vehículos. Al fondo de la Pradera y junto a la caseta de los guardas del Parque Nacional se inicia la pista, bien señalizada, que discurre por la margen derecha del río Arazas. En esta sucesión de riberas fluviales domina la vegetación de sauces o salgueras.
Poco a poco, con el murmullo del río no muy lejano, el caminante se va adentrando en la fronda tupida y densa del fondo del valle, donde se mezclan los pinos silvestres con las hayas, los abetos y un abundante sotobosque de bojes. Es muy posible que por estos lares algunas aves —como el escandoloso arrendajo o gay— vuelen atentas a cualquier desperdicio de comida que hayan podido olvidar los excursionistas.
Tras un cuarto de hora aproximado de tranquilo paseo, a la altura de una imagen religiosa, se deja el desvío al Circo de Cotatuero y la Brecha de Rolando. Los abetos blancos, algunos de un tamaño formidable, comienzan a ser muy abundantes. Bajo las imponentes paredes naturales de La Fraucata, la musicalidad de los cantos de ciertas aves inunda el bosque, hasta que pronto se vean eclipsadas por el estruendo sonoro del primer salto de agua: la cascada del Abanico o de Arripas, situada a hora y cuarto de la Pradera.
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