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Mapa de situación
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Plan de ruta
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Los templos del valle leridano de Boí pueden considerarse los primeros rascacielos del Norte peninsular. La altura de sus torres, visibles desde cualquier ángulo del valle, son aún hoy día un desafío las leyes de la gravedad y una exaltación de la fe en Dios y del poderío del hombre sobre la Tierra. El valle cuenta con 11 iglesias de especial singularidad, más otras ermitas y templos de interés. La estrella es, sin duda, Sant Climent de Taüll, cuya torre exenta, de seis pisos de altura, se ha convertido en el emblema de Boí.Sant Climent se encuentra a la entrada de la pequeña localidad de Taüll y cuenta con tres naves rematadas cada una por un delicado ábside semicircular decorado con arquerías ciegas y un ventanal abocinado.
Todo en este genial templo es pura armonía: sus dimensiones, la finura de los detalles, la sobriedad del interior,...Pero sólo cuando el visitante se coloca bajo la estilizada figura de su campanario y piensa que esa torre de hechuras casi perfectas fue levantada en el año 1123,adquiere la auténtica medida de la maestría que aquellos arquitectos medievales demostraron en el trabajo de la piedra.
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