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Vista del hayedo situado en el macizo de Ayllón
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Como un complemento perfecto de la excursión al Hayedo se puede desandar parte del camino andado y visitar Riaza y sus alrededores. Con antecedentes que se remontan mucho más allá de la Baja Edad Media. el pueblo conserva esa sobria elegancia que distingue a las ciudades castellanas con sustrato histórico. Su Plaza Mayor, con casas de dos plantas asoportaladas dispuestas en círculo en torno a un albero de arena —donde tienen lugar los festejos taurinos y otras actividades Indicas del pueblo—, presidida por el sobrio edificio del Ayuntamiento, es un buen exponente de lo que después ofrecerán sus calles al viajero.
Calles empedradas v anchas. Caseríos antaño edificados con adobe y ladrillos, que aún conservan sus cornisas de madera, sus amplios ventanales v balcones, así como sus espectaculares rejerías labradas en hierro forjado. Tiendas y comercios que atesoran sabrosas carnes, embutidos bien elaborados y dulces exquisitos, como el amarguillo, verdadera especialidad de Riaza. Calles, en suma, que definen por sí mismas el concepto de la arquitectura popular.
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