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Mapa de situación
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Plan de Ruta
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Todavía está a tiempo de conocer una ciudad con mucha historia y, al mismo tiempo, asistir a uno de los festivales de teatro clásico más importantes de Europa. Hasta el 22 de julio, los visitantes tendrán oportunidad de poder presenciar en el famoso Corral de Comedias algunos de los clásicos de la literatura universal. Almagro fue ciudad importante, gracias sobre todo al poderío de la Orden de Calatrava. Llegó incluso a ser, durante algunos años, capital de la provincia de La Mancha. Y aunque el desmantelamiento de las posesiones nobiliarias y religiosas y la Desamortización acarrearon un cierto deterioro, Almagro conserva uno de los conjuntos urbanos más impresionantes de Castilla La Mancha. Vertebrado en torno a una Plaza Mayor única y singular. El hallazgo entre sus muros de un corral de comedias del siglo XVI, que pudo ser rescatado y devuelto a su aspecto original, han convertido a Almagro hoy, por decidida vocación, en la ciudad del teatro.
Ya en épocas protohistóricas hubo asentamientos importantes en la zona (yacimientos de La Nava o Los Palacios), y en época romana fue importante cruce de calzadas. Pero qué duda cabe de que los días de gloria le vinieron con la Orden de Calatrava, cuando en el siglo XIII la villa aparece como cuartel general de esa familia caballeresca, celebrándose reuniones generales de la Orden e incluso Cortes. El auge económico a partir del siglo XIV, gracias a la concesión real de ferias, entre otras cosas, atrajo a familias de banqueros del entorno flamenco del Emperador Carlos V, como los Fugger o Fúcares, Xedler y Wesler, quienes centraron sus intereses locales en las minas de Almadén y compitieron con los jerarcas de la Orden en disponer casas y palacios. Almagro llegó a ser capital de la provincia llamada a la sazón La Mancha entre 1750 y 1761, aunque finalmente sería Ciudad Real la que se llevaría tal distinción.
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