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Plano de la ciudad.
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El teatro romano, el anfiteatro, el puente, los restos del templo de Diana, el acueducto y el Museo de arte Romano son joyas de Mérida que ningún viajero debería perderse.
Mérida puede presumir de conservar el más esplendoroso legado romano de toda la Península Ibérica. La ciudad, denominada en su origen Emérita Augusta, fue fundada en el año 25 a. C. para acoger a los veteranos de las legiones del Imperio y llegó a ser capital de la antigua provincia de Lusitania, en virtud de su riqueza y situación estratégica: en la confluencia de las grandes vías de comunicación de la antigüedad, la más conocida de las cuales era la Vía de la Plata que unía la región cantábrica con la bética. El teatro romano, el anfiteatro, el puente, los restos del templo de Diana y el acueducto son algunos de los lugares, junto con el magnífico Museo de Arte Romano, que ningún viajero debe perderse.
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