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Mapa de situación.
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Plan de ruta.
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Cuando en otoño la Naturaleza muda su apariencia es cuando el hayedo es un escenario mágico. Un bosque encantado con piel de maravillosa policromía que trepa por la parte umbría del monte. El momento en que ocurre este milagro es impreciso. Si la temperatura es moderada se retrasa; si es fría se adelanta. Respecto al lugar, no hay duda. El hayedo de El Chaparral, una reliquia situada al Norte de la provincia de Madrid, en el municipio de Montejo de la Sierra, recoge como pocos hayedos peninsulares esa sinfonía de luces, escenarios y colores que determinan las hayas, árboles sagrados en la antigüedad mediterránea. Un lujo y un prodigio a una hora escasa de la capital.
El río Jarama marca el límite inferior del hayedo de Montejo de la Sierra. En sus riberas crece una vegetación compuesta por brezos, abedules, serbales y cerezos silvestres y en sus aguas realiza picados sorprendentes el martín pescador, declarado ave del año 1996 por la Sociedad Española de Ornitología; vuelos cortos el mito, el carbonero común o el herrerillo capuchino, y escaladas por los troncos el trepador azul y el agateador común. En las laderas, las hayas forman grupos puros, aunque por lo general se mezclan con roble albar, rebollo y acebo.
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