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La Casa del Vino
Merodeando en torno a este templo se llega a lo que llaman el Collado, una explanada a la que se sale por la Puerta de Páganos. Desde este mirador urbano se puede disfrutar de una espléndida panorámica de la campiña circundante, bajo la atenta mirada de don Félix de Samaniego, el fabulista ilustrado que fue vecino de la villa. Precisamente su casa, al otro lado del casco viejo, ha sido convertida en un museo de viejas botellas de vino. Esta Casa del Vino, como se la conoce, está en el barrio presidido por la iglesia y el postigo de San Juan. Entre Santa María y San Juan, las mansiones se encuadran en calles estrechas y rectilíneas, con sus zaguanes empedrados y sus bodegas-sótano de las que asciende a la calle un vaho cálido y agrio, como el aliento de una bestia alquímica. La Torre Abacial, la Casa de la Primicia, la Plaza Mayor o el barrio judío servirán para completar el recorrido.
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Casa de la Primicia, en Laguardia, del siglo XV.
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