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Plan de ruta.
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Curso alto del Duero a su paso por Covaleda.
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La tierra de pinares
La Laguna Negra es la más grande de las lagunas glaciares que quedan en la imponente sierra donde converge Soria con Burgos y La Rioja y descubrirla es un camino de sorpresas: desde el rumor oculto que produce el Duero 梟aciendo bajo tierra de cien arroyos a la vez hasta su abismo de silencio. Plateada y tenebrosa, allí se escuchan voces ampliadas por el eco y se sumerge todo en un halo de misterio. Los Pinares es el nombre genérico de las faldas del Urbión, y no es para menos. Todas cubiertas por una auténtica masa del llamado 損ino Soria 梐lbar y laricio, altos y enhiestos, que fue la madera favorita de los constructores de barcos en otro tiempo. Un bosque por el que se futra el sol en claroscuro, a veces tan cerrado que el agua es hielo.
En su corazón, Vinuesa conserva todavía parte de su magnificencia arquitectónica, arrasada a fuego v sangre por las tropas de Napoleón. Se dice que sus habitantes, como los de la cercana Covaleda, descienden de los bretones. Pasado ya Duruelo, famoso por sus cazoletas neolíticas sobre roca v sus sepulturas antropomorfas, se inicia la subida hacia la cumbre. Según se asciende se va acabando el monte y los heléchos y se escucha el rumor del agua, que no se ve, corriendo en cien arroyos subterráneos: está naciendo el Duero. Piedra desnuda, desde el gran Pico de Urbión, a 2.229 metros, el espectáculo corta la respiración. En derredor, un circo de montes inmenso: la sierra de Neila, la de La Demanda y los Cameros. Al fondo, las tierras llanas de Soria, el Moncayo en Aragón y los Pirineos. Y muy a lo lejos, Somosierra y Guadarrama. Media España en panorama y a los pies. Ladera abajo, rodando por un terreno abrupto, tres lagunas, la Larga, la Helada y la del Hornillo, quedan en las cuencas de los glaciares hasta llegar a la famosa y enigmática Laguna Negra, la más bella de todas: encajonada a 2.000 metros de altura, fuente de leyendas innumerables.
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