|
Retomando la Ruta Romántica que conduce a Viena se descubre Gmunden, una encantadora ciudad de ambiente mediterráneo, rodeada de villas y palacetes. Entre ellos destaca el de Seeschloss Ort, con patio renacentista de soportales. Un poco más adelante hay una nueva abadía benedictina en Kremsmünster, también del siglo VIII y con importantes colecciones de arte, especialmente la llamada copa de Tassilo. Un nuevo desvío nos lleva a Wels, una dinámica ciudad de ferias y centro de compras que ha sabido conservar, su centro histórico y mantiene la placidez de una pequeña y encantadora ciudad. a destacar su plaza histórica Stadplatz con sus 64 casas burguesas de distintas épocas y estilos, desde el gótico al modernista, que, sin embargo, guardan una rara armonía. Es uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos de Austria. Vale la pena dedicar un poco de tiempo a pasear por sus calles peatonales o a descansar en alguna de sus terrazas saboreando una cerveza servida, naturalmente, en gigantescos y decorados vasos de cristal o jarras de barro.
Tras pasar por Bad may, un apreciado lugar termal en las estribaciones de los Alpes, muy concurrido desde 1855, y con uno de los parques termales más grandes (34 hectáreas) y bonitos de Europa, se llega a Steyr, corazón de la Ruta Romántica, una joya de la arquitectura medieval que conserva muchas de sus seculares tradiciones, como los célebres serenos nocturnos, que ahora se dedican a mostrar la ciudad de noche a los turistas, pero siguen vestidos con sus ropas tradicionales y portan alabarda y candil. Una serie de pequeñas poblaciones salen al encuentro, cada una con su atractivo particular. Enns, la ciudad más antigua de Austria con derecho municipal que se remonta a 1212; Grein, una romántica ciudad medieval a orillas del Danubio y con el teatro más antiguo del país, que conserva su forma original; Maria Taferl, con su imponente y milagrosa basílica barroca y Melk, con otra importante abadía benedictina sobre un promontorio rocoso que desciende a pico sobre el Danubio.
|