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Apenas a treinta kilómetros de Salzburgo aparece Mondsee y su antigua abadía benedictina cuyos orígenes son de 748. Hoy muestra su colegiata gótica de 1487 con una suntuosa decoración barroca en su interior. También de ese estilo, que aquí llaman “barroco campesino” son las fachadas de las casas que dan a su animado mercado. Un poco más adelante está el primero de una larga serie de lagos que pueblan esta Ruta romántica y que, acorralados por las cumbres de los Alpes, crean preciosos paisajes con todos los tópicos austriacos: cumbres nevadas, verdes prados, aguas trasparentes, impetuosos torrentes, pueblos de madera y pizarra... St. Gilgen, Strobl y St. Wolfgang rodean al lago Wolfgangsee y son los puntos de partida para infinitas excursiones por las montañas. Aunque no es imprescindible estar en forma para hacerlas. El teleférico que sube al pico Zwölferhorn, la carretera que llega hasta la cima de Postalm o el tren de cremallera a vapor que asciende hasta el pico Schafberg permiten disfrutar del viaje y, sobre todo, de las kilométricas vistas de montañas y llanuras de impresionante belleza.
Sin duda estos atractivos, junto a la calidad de las aguas termales próximas, hizo que el emperador Francisco José eligiera Bad Ischl, a 19 kilómetros de St. Wolfgang, como residencia de verano. Su palacio y la Villa Lehár, donde componía sus célebres óperas Franz Léhar, son sus principales atractivos. En honor de este compositor, se celebra en julio y agosto las “semanas de la opereta”.
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