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Sevilla se dispone a vivir la que es, después de Semana Santa, una de sus fiestas más emblemáticas: la Feria de abril, una cita imprescindible para todos aquellos que quieran empaparse de la esencia de una ciudad que durante una semana vive por y para la fiesta. Aunque una cosa es cierta: la bellísima ciudad de Sevilla no necesita de ninguna celebración, porque por sí misma es una fiesta continua para los sentidos.
Quienes se acerquen hasta Sevilla tendrán oportunidad de gozar durante una semana completa (este año del 28 de abril al 3 de mayo) de la música, el baile, la gastronomía y un ambiente sin igual. El pistoletazo de salida se produce la noche en la que se encienden las miles de bombillas que iluminan la portada de acceso. El diseño de la misma es cada año diferente y suele hacer referencia a algún monumento emblemático de la ciudad. Este año, la portada que se verá está inspirada en una caseta de feria; destaca un monumental frontón decorado con motivos típicos sevillanos apoyado sobre dos pilastras y una arquería que hace referencia a la plaza de toros de Sevilla. El recinto ferial está ubicado en el popular barrio de Los Remedios (a orillas del Guadalquivir), que por unos días se convertirá en un verdadero hervidero de gente. Pero no te preocupes, su millón de metros cuadrados de superficie está ordenado en tres sectores para acoger la gran afluencia de público: Real de la Feria (se llama así porque antiguamente los cocheros que trasladaban a la gente a la feria cobraban un real), calle del Infierno (así es como se conoce en Sevilla al parque de atracciones) y los aparcamientos.
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