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Cerca de un 10% de la superficie del planeta está cubierto por glaciares. Algunos de los más bellos se encuentran en Nueva Zelanda y Patagonia, lugares donde es posible emprender largas caminatas entre bloques de hielo de la altura de un edificio de diez pisos, o practicar algún deporte en medio de la naturaleza en su estado más puro.
La Patagonia atesora una naturaleza grandiosa repartida entre Argentina y Chile, en ese vértice del continente americano en el que convergen el Atlántico y el Pacífico. Sus accidentadas geografías se tapizan de bosques, lagos y, por supuesto, de los hielos eternos de los glaciares. Por esta tierra, en la que los pioneros desafiaron tanto al aislamiento como a un clima sin misericordia, hoy pueden realizarse algunas de las rutas a pie más emocionantes del planeta, fáciles de aliñar con otros platos fuertes, como navegar frente a paredes de hielo de la altura de un edificio de diez plantas, subirse a un kayak para remar en silencio a pocos metros de los carámbanos, pescar llegando en helicóptero a sus zonas más inaccesibles, adentrarse a caballo por sus praderas y hasta subirse en un vuelo panorámico para avistar estos escenarios bajo cero desde las alturas.
Las caminatas que se pueden emprender son casi infinitas, y habrán de abordarse en función de la dificultad que alberguen, aunque hay muchas, y bellísimas, que pueden realizarse sin necesidad de contar con una forma física particularmente atlética. Así, por esta inmensidad que atesora tanto paisajes de alta montaña como de estepa patagónica se pueden hacer recorridos a pie de un buen puñado de días, durmiendo en refugios o campamentos al ras, pero también instalarse en hoteles tan exclusivos como el Explora, en el parque nacional chileno de Torres del Paine, y utilizarlo como base para iniciar caminatas de apenas media jornada o de un día entero hasta, por ejemplo, el valle del glaciar del Francés, o hasta un mirador frente a la pared del famoso glaciar Grey, donde se puede improvisar una merienda campestre a la espera de que se produzca alguno de los frecuentes y espectaculares desprendimientos de gigantescos bloques de hielo sobre las aguas del lago.
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