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Cada invierno se edifican estos insólitos hoteles de hielo, cuyas habitaciones garantizan una noche confortable sobre una piel de reno. Algunos, incluso, tienen una capilla para celebrar una boda bajo cero. ¿Qué Te parecería elegir uno de ellos para pasar tus próximas vacaciones de invierno de una forma diferente? En la ciudad de Alta, en plena Laponia noruega, el Alta Igloo Hotel presume de ser el hotel de hielo más grande del país y el más septentrional del mundo, con capacidad para 80 valientes, un bar de hielo y hasta una capilla y una sala de reuniones para quienes quieran sorprender a su pareja con una boda bajo cero o a sus socios con la cita de negocios más gélida. Se construyó por primera vez en el invierno de 2000, y cada año, en cuanto la temperatura baja lo suficiente, tiene que volver a edificarse, ya que, como todas estas construcciones, a partir de abril suelen desvanecerse con los primeros rayos. Ello permite que en cada ocasión se erija con una temática diferente en su decoración y diseño, aunque, como siempre, todo será de hielo: desde las camas hasta los vasos.
En el extremo opuesto, el más meridional no ya de Noruega, sino de toda Escandinavia, se encuentra a los pies del valle de Gudbrandsdal, dentro del Winterpark, un parque de ocio único en Europa, que abre sus puertas a la caída del sol. Se trata del Icehotel, con una catedral de hielo en la que se celebran bodas y conciertos y con capacidad para 40 huéspedes en habitaciones en las que la temperatura oscila entre los 3 y los 7 grados, pero en las que, aun así, es posible conciliar el sueño gracias a sus sacos de dormir dispuestos sobre pieles de reno.
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