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Qué ver
Plaza del Cabildo. Es el más popular y animado lugar de encuentro de este pueblo declarado conjunto histórico artístico, y también el que reúne un mayor número de atractivos. Además del altivo torreón de la iglesia de Santa María, se asoman a ella el castillo de los Duques de Arcos, el Ayuntamiento y la Casa del Corregidor, hoy parador de turismo. Frente al río Guadalete se abre el balcón de la Peña, un mirador inolvidable plagado de leyendas.
Basílica de Santa María. Es el principal templo de Arcos, con un altivo torreón de más de 50 metros de altura. Pertenece al gótico plateresco y su interior está cubierto por bóvedas de nervadura. Además de visitar las capillas y retablos barrocos de sus capillas, conviene fijarse en su órgano, declarado monumento histórico artístico.
Iglesia de San Pedro. La hermosa fachada barroca sobre la que se erige el campanario da muestras de su categoría artística. En su interior destacan las capillas del Reloj, Ayllones y Divina Pastora; el retablo de Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVII, y el altar mayor.
Convento de la Caridad. Fue edificado a mitad del siglo XVIII y es el monumento de Andalucía que más semejanzas guarda con la arquitectura de la América colonial. La elegancia barroca de su fachada y las técnicas usadas en su construcción son idénticas a aquellas otras que proliferaron en las colonias de Perú, Bolivia y Colombia.
Calle Núñez de Prado. Un paseo por esta calle permite descubrir unas originales hendiduras hechas entre los ventanales de las casas. Conocidas como orejeras, su misión no fue otra que el chisme, el murmullo y el cotilleo, ya que permiten observar con mayor profundidad la escena de la calle sin necesidad de girar en exceso la cabeza.
Calle Cuna. Forma parte de la antigua judería y es una de las calles más pintorescas de la ciudad. No en vano está reproducida en el Pueblo Español de Barcelona. Resume todos los tópicos de la ciudad: color blanco, pendiente, estrechez y arcos que separan los muros de las cercanas casas.
El Callejón de las Monjas. La encontrarás al lado de la iglesia de Santa María. Una vez en ella conviene detenerse en los arbotantes levantados en el siglo XVII para contrarrestar el empuje del templo y en la portada gótica del convento de la Encarnación.
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