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La más grande de las islas del archipiélago balear es mucho más que sol y playa. En el valle de Orient, situado en pleno corazón de Mallorca, parece como si lo humano y lo divino se hubieran aliado para lograr un espacio lo más cercano posible a la perfección. Es inevitable pensar en Baleares y no asociar esta tierra con extensas playas de agua cristalina, un clima típicamente mediterráneo y una amplia oferta turística. Es cierto, Baleares es todo esto, pero hay mucho más. Para descubrirlo, les propongo una ruta por carretera a través de una de las zonas más bucólicas y desconocidas de la isla, el valle de Orient, donde parece que el tiempo se haya detenido, para observar sus olivares, los campos repletos de árboles frutales y los rebaños de ovejas pastando.
Al volante de mi automóvil me llaman la atención las siluetas casi gemelas del puig d'Alaró y s'Aucanena, un capricho de la naturaleza que quiso que estas dos montañas simétricas formaran un puerta ficticia al valle que nos espera.
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