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Al Nordeste de Navarra, lindando con Francia, se encuentra uno de los más hermosos lugares que puedas visitar. Lo pueblos, con sus casas centenarias de tejado a dos aguas y balconadas de madera, se extienden sobre una tierra de ensueño, casi toda dedicada a pasto para el ganado o bosques comunales de hayas, robles y castaños. El sol baña las suaves colinas y desdibuja los límites con una luz pastosa y húmeda con aromas del Cantábrico cercano.
En la actualidad, estos parajes naturales son visitados por miles de personas, que desean disfrutar de sus mágicos parajes naturales, su gastronomía y su modo de vida, moderno, pero alejado de la gran urbe. Pero si echamos la vista varios siglos atrás, no nos cuesta nada imaginar la vida en este lugar de difícil acceso, en sus pueblos humeantes y pensativos, ensimismados en sus vidas difíciles y en un futuro siempre incierto, en el que las creencias religiosas (Navarra siempre ha sido una de las zonas más religiosas de España), pero también las supersticiones, se adueñaban de muchas gentes. Y si conocemos bien esta historia de quema de brujas en Zugarramurdi, uno de los lugares del Baztán, es porque aquellas cuevas, donde, según la Inquisición, se celebraban aquerrales, se han convertido en un destino turístico más, visitado por unas cincuenta mil personas al año.
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