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Qué ver
Imprescindible: Perderse sin miedo por los zocos y regatear por las mercaderías que allí lucen, admirar las murallas, las tumbas saadianas y el palacio de la Bahía, llegarse hasta el palmeral y el pabellón de La Menara, acercarse a tomar un té en el hotel La Mamounia y admirar la Plaza de Djemaa El Fna por la mañana para compararla con el ambiente radicalmente opuesto y embrujador que ofrece al caer el sol.
Lo más… instalarse como en casa en un riad, antiguos palacetes reconvertidos en deliciosos hotelitos en pleno zoco, como Riad Asna (www.riadasna.com), Riad Malika (www.riadmalika.com) o algún otro de www.maroc-selection.com o, si se prefiere dormir en el palmeral, el Palmeraie Golf Palace (www.pgpmarrakech.com) atesora un hammam tradicional, cocina de altísimo nivel y un campo de golf de 18 con vistas a las cimas nevadas del Atlas (además, al volar con Royal Air Maroc le transportan gratis los palos).
No te pierdas… El Festival Nacional de Artes Populares de principios de julio, con grupos folclóricos de todo el país y también del extranjero que pasean su arte por escenarios de excepción como el Palacio Badii o la Plaza de Djemaa El Fna.
Sabías que… La Koutoubia, el minarete almohade de la mezquita que se alza junto a la plaza, fue tomado como modelo para la Giralda de Sevilla, o que en Djemaa El Fna se exhibían antaño trinchadas sobre lanzas las cabezas de los reos que el sultán mandaba ajusticiar.
Y además… La ruta de las kasbahs, a tiro de piedra de Marrakech, así como la expedición a las dunas del desierto o un combinado con la también ciudad imperial, la bellísima y medieval Fez.
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