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Galicia

Salto do Coro, entre bosques y viejos molinos

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El camino de los Molinos, un sendero con rincones inolvidables.

La fachada de la catedral de Mondoñedo.

LA CASERÍA

Hay que girar aquí hacia la izquierda y dejar atrás una pequeña granja. El camino vuelve a hundirse mampostería y sillar y pasa junto a restos de viejos muros levantados para delimitar propiedades. La senda, como el bosque por el que se transita, rezuma toda la humedad del mundo y su frondosidad, tupida y siempre verde, apenas deja pasar los pocos rayos de sol capaces de regatear las nubes que tan a menudo enseñorean el cielo.
Como a un kilómetro de las últimas casas de Mondoñedo se alcanza, no sin antes haber salvado algunos cruces señalizados, la aldehuela de La Casería. Tras pasar entre sus casas, de nuevo se transita por el bosque. Y de nuevo serán varios los caminos que se enlazan, optando en los diferentes cruces por continuar hacia una mano o hacia otra. En cualquier caso, siempre hay que buscar la señalización pertinente. Así, entre enredos de caminos viejos y los encantos exuberantes de un bosque atlántico que se siente aquí en su salsa, dos kilómetros y medio después de iniciado el paseo se termina por alcanzar el viejo molino desdentado de Lavapés, a orillas del río Valiñadares. Un puentecillo, a menudo desmontado por las riadas, permite saltar a la otra orilla, donde toca recomponer la ruta tras la ya familiar pintada de color amarillo. Así, se alcanza en seguida una pista de tierra que debe tomarse hacia la izquierda. Y así, no se tarda tampoco en localizar el desvío que, señalizado hacia la derecha, indica que hay que abandonar la pista de tierra. Comienza entonces el último tramo: una larga pendiente a cuyo final se contempla ya la cascada.

BARRIO DE OS MUIÑOS
Para regresar a Mondoñedo hay que desandar este último tramo hasta la pista de tierra. Una vez en ella, debe girarse hacia la derecha. La pista termina por salir a una estrecha carretera que ahora se tomará hacia la izquierda. Si se continúa por ella se acaba por entrar de nuevo en Mondoñedo por su barrio de Os Muiños. En medio de éste se sitúa el Ponte do Pasatempo, de estilo románico. La explicación a su nombre se encuentra tras un luctuoso suceso. Y es que hallábase el mariscal Pardo de Cela en trance de ser ajusticiado en la praza da Catedral mientras su esposa, doña Isabel de Castro, corría presurosa con un indulto de los Reyes Católicos, que habría podido suspender de inmediato la ejecución. Pero pasó que, en ese mismo puente, un grupo de enemigos salió al paso de doña Isabel para entretenerla mientras el mariscal era ejecutado. Y así, el puente de los Ruzos cambió su nombre por el actual.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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