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Hay quien piensa que, en realidad, lo que don Alvaro Cunqueiro está mirando desde su estatua, en la praza da Catedral de Mondoñedo, no es el templo hecho para la eternidad que se levanta frente a él, sino el rincón apartado y secreto de los alrededores de Mondoñedo por el que se descuelga la cascada conocida como Salto do Coro. Si las estatuas hablaran, don Alvaro seguro que podría contar al interesado en rincones inolvidables cómo se llega, por el camino de los Muiños (camino de los Molinos), hasta el mismísimo salto. Pero como, por el momento, las estatuas no chistan, vale más aplicarse tras la ristra de señales amarillas que, pasito a paso, van llevando al caminante desde el corazón de esta ciudad episcopal hasta la escalinata con la que se termina alcanzando la cascada.
FONTE VELLA
De escaleras a escaleras, el inicio del paseo, conocido como la Ruta da Agua, tiene lugar ante la pequeña escalinata de la Fonte Vella (Fuente Vieja), a un paso de la catedral y frente a la casa en la que naciera, en 1911, Cunqueiro, el prosista más destacado de la literatura gallega del siglo XX. Esta fuente, que brota a un nivel más bajo que el resto de la calle, es obra original del siglo XVI y fue levantada por el obispo Soto, a quien pertenecen los escudos nobiliarios que lucen junto a las armas imperiales de Carlos V. La obra está compuesta por un frontis de arco grande y una escalinata semicircular. Las ocultas bóvedas que hay por detrás de ella recogen el agua de diferentes manantiales. Tras llenar convenientemente la cantimplora, hay que caminar unos 50 metros por la rúa Alvaro Cunqueiro hasta localizar, a la derecha, un pasadizo. Nada más cruzarlo, hay que girar a la izquierda. De repente, la estrecha calle se convierte, sin transiciones, en camino de huertas. Hundida entre los muros que delimitan los prados de uno y otro lado, la estrecha senda avanza, parapetada y convertida en un largo pasillo, hasta culminar en una intersección de caminos santificada por la Cruz de Cora. Si la misión de la cruz es mantener lejos a los espíritus erráticos de los caminos, la del panel informativo instalado junto a ella ayuda a hacerse una idea más cabal de este recorrido para culminarlo sin percances.
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