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¿Qué tienes pensado hacer en tu próxima escapada? Si aún no lo has decidido, te invitamos a descubrir un paisaje lunar lleno de vida, con la luz, el mar y la tierra como indiscutibles protagonistas: el Cabo de Gata. Y si te animas a bucear en sus aguas azules, conocerás la biodiversidad de uno de los mejores fondos marinos del Mediterráneo.
Una observación previa antes de planificar tu viaje: el Cabo de Gata es uno de los escenarios naturales más originales y valiosos de la Península Ibérica. Arrinconado en un extremo de la provincia de Almería, el parque natural se despliega entre una ordenada sucesión de playas, estepas y serranías semidesérticas donde toma asiento el más raro catálogo botánico del sur español. Lo tiene todo: dunas fósiles, acantilados, aguas de un azul intenso, calas vírgenes, pueblecitos blancos de pescadores y artesanos... ¿Se puede pedir más? Una vez allí, te impresionará su paisaje desértico, más propio de otro mundo, y su orografía de origen volcánico que surgió de las profundidades marinas; como extrañas son las agradables temperaturas que aquí se registran, a diferencia del soporífero calor que padecen otras comarcas almerienses. En un lugar tan aparentemente inhóspito como éste, sorprende ver, entre las rugosidades y asperezas del litoral, una sólida línea de torreones y atalayas como la que se divisa a vista de pájaro. Se levantaron para defender la costa del continuo ataque de los piratas berberiscos y con los años se han quedado como herencia de tiempos más belicosos y hostiles.
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