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Dunas, rías y marismas
Entre piedra y piedra, Oyambre es un privilegiado espacio natural que pasa por ser el conjunto litoral mejor preservado de la cornisa cantábrica. En la amplia franja costera que ocupa hay de todo: un inmenso arenal, dunas, ría, acantilados, marismas y vegetación costera con especies endémicas de la zona. Puede ir a pie hasta el cabo Oyambre y, tras superar la ría de La Rabia, con sus bosques sumergidos, llegar hasta la playa del mismo nombre: cuatro kilómetros de arena que se recorren en una hora. Es una gozada caminar por la orilla de este paraje sin contaminar, que tiene su continuación en la playa de Merón. La fotografía debe tomarla en un elevado punto estratégico, junto al monolito que recuerda que en este paraje aterrizó en 1929 el primer vuelo transatlántico europeo que tocó tierra española.
Ambiente marinero en San Vicente
A un paso queda San Vicente de la Barquera. Cuando vea el increíble panorama que componen en este lugar el Cantábrico, las dos recogidas rías, el pueblo aupado sobre un promotorio y el telón de fondo de los Picos de Europa, creerá que está en uno de los lugares más bellos y pacíficos de España. Pero al recorrer su amurallada puebla vieja y admirar en lo más alto la mole pétrea de su castillo, descubrirá que este estado de gracia contemporáneo nada tiene que ver con el que vivió la localidad en otro tiempo, cuando los piratas vikingos tenían atemorizada a la población. Deambule por sus calles con soportales y sus murallas, entre en la iglesia románico-gótica de Nuestra Señora de la Ángeles y visite los bares del puerto pesquero, que invitan a degustar sabrosos pescaditos y mariscos a cualquier hora del día. Un buen punto y final para esta ruta marinera, que le deparará sorpresas en todo su recorrido.
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