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Ahora que la llegada de la primavera hace que los días sean más largos y las temperaturas más suaves, La Marina Alta se convierte en esta época en un destino excepcional para disfrutar de la costa alicantina. De Denia a Altea, el litoral adquiere unas dimensiones monumentales y abruptas que nada tiene que ver con la horizontalidad que caracteriza a las comarcas que la limitan.
Las tierras que discurren entre los cabos de San Antonio, la Nao, Moraira y el Peñón de Ifach comparten zonas montañosas de impresionante belleza que encierran acantilados, calas y estrechos arenales. Te invitamos a conocer este tramo de costa donde los antiguos pueblos pesqueros de Jávea, Teulada, Benissa o Calpe han sufrido un importante desarrollo turístico, pero mantienen en muchos casos su esencia marinera y la huella de las distintas culturas que los han habitado desde tiempos remotos, como las fortificaciones y torres vigía que aún permanecen en pie y alertaban de la llegada de piratas.
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