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Interior de la Mezquita de Córdoba.
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Panorámica de Córdoba.
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Una vez cautivados por el encanto de la ciudad del Guadalquivir, esperan unos 180 kilómetros a través de un paisaje que pasa de las campiñas trigueras a los viñedos y olivares del tramo central del camino, pasando por las Sierras Subbéticas.
El viajero puede elegir entre dos posibles rutas, perfectas para realizar un camino de ida y vuelta. Así, podemos tomar el eje principal, por la carretera N-432, y realizar la primera parada en Espejo, donde sobresale la silueta de su imponente castillo. Tras pasar por Castro del Río, el siguiente destino es Baena, villa que cuenta con un gran patrimonio artístico. Es un buen punto para reponer fuerzas, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de los platos elaborados a base del excelente aceite de oliva virgen de su denominación de origen.
Los castillos de Zuheros y Luque se adivinan en el horizonte, antes de llegar a Alcalá la Real, pueblo que forma parte del tramo jienense de la ruta y en en el que confluyen los dos caminos y se afronta el último tramo que nos separa de Granada.
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