|
El impresionante desfiladero de Despeñaperros marca la frontera natural que separa la meseta castellana de las tierras andaluzas. Tras atravesar estas espectaculares gargantas que forman las montañas de Sierra Morena, el horizonte se vuelve a ensanchar para asombrarnos con un inmenso mar de olivos que se extiende ondulante impregnando el aire de un penetrante olor a aceituna, señal inequívoca de que nos encontramos en la provincia de Jaén, el umbral de Andalucía. Y es que el cultivo de este árbol milenario está tan arraigado en la cultura de esta tierra que podría decirse, incluso, que ha marcado el carácter de sus gentes, a medio camino entre la severidad recia y austera del castellano y la generosidad y alegría de espíritu del andaluz.
A tan sólo 48 kilómetros de Jaén capital, por la carretera nacional 321, se encuentra Baeza que, junto a Úbeda, ocho kilómetros más adelante, conforman uno de los conjuntos monumentales más importantes de España. No en vano han sido declaradas por la UNESCO recientemente Patrimonio de la Humanidad. Pasear por sus calles empedradas, sus plazas, admirar la equilibrada belleza de sus monumentos o perderse por sus tranquilos rincones es recuperar la memoria del tiempo.
|