|
Qué ver
Conjunto subterráneo. En la parte baja de la ciudad se halla un excepcional conjunto troglodítico. Se puede visitar la gruta donde se instaló el monje eremita Émilion —ampliada posteriormente hasta convertirla en ermita rupestre —, las catacumbas y la iglesia monolítica, completamente excavada en roca y única en Europa, construida para acoger a la ingenta cantidad de peregrinos. Siglos después se le añadió el actual campanario, el segundo más alto de la Gironde. Entrada:1 euro. En este lugar también se ubica la Chapelle de la Trinité, construida por los benedictinos en el siglo XII,con extraordinarios frescos restaurados. Visitas desde la Oficina de Turismo todos los días del año. Duración: cuarenta y cinco minutos. Entrada: 5,50 euros.
Château du Roi. El torreón du Roi, erigido en el siglo XIII, es, además de un excelente mirador, el único vestigio del antiguo castillo, que se descubre paseando por las murallas. Entrada: 1 euro.
Pasear el casco histórico. Bien de forma personal o en compañía de un guía, se pueden recorrer las calles más pintorescas de la ciudad y sus encantos más escondidos: la Porte Brunet, la Place du Marché o la Porte de la Cadène, entre otros lugares.(Previa reserva, todos los días del año. Duración: 1,30 horas).
El convent des Cordeliers. Edificado a fines del siglo XIV, en él se admiran las ruinas de la capilla y el claustro.
Visitar una bodega. Entre las numerosas bodegas que se pueden visitar en la localidad son interesantes:
Château Beausejour, donde las explicaciones se desarrollan en castellano. Teléfono: 05 57 24 71 61
Château Soutard. Teléfono: 05 57 24 72 23. Para ambas es necesario reservar con unos días de antelación.
|