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- Aquitania (Francia)

Saint-Émilion:
un destino único para
los amantes del vino

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Plan de ruta.


Una de las encantadoras calles de este maravilloso pueblo.


Tesoros subterráneos

Si desde el Château du Roi se atraviesan, en un entretenido sube y baja, las calles de la Grande-Fontaine y Gaudet se llega hasta la Rue de la Porte Brunet, con panorámicas también excepcionales, y su puerta fortificada, al otro lado de la ciudad. En esta calle se encuentra el Convent des Cordeliers. Aunque en ruinas, lo más destacado de este santuario franciscano es su claustro, de finales del siglo XIV, y el aire romántico que le aporta la densa vegetación que lo cubre.

Un laberinto de estrechas callejas, con suaves rampas y escaleras, junto a la antigua Casa de la Encomienda y la Porte de la Cadène permite alcanzar la pequeña Place du Marché. Alrededor de este acogedor ámbito urbano se distribuyen los principales monumentos de Saint-Emilion. En primer lugar conviene visitar la Grotte de l ’Ermitage, a cueva natural ampliada artificialmente en la que vivió el santo.
En su húmedo y fresco interior, donde todavía brota la fuente en la que Saint-Emilion bautizaba a sus discípulos, se descubre el asiento pétreo que ocupaba, y en el que, según la tradición, se deben sentar las mujeres que quieran tener un hijo.

El periplo de los tesoros subterráneos de Saint-Emilion continúa recorriendo unas curiosas catacumbas, y culmina con la visita a la église Monolithe. Esta construcción rupestre es uno de los templos monolíticos tallados en una sola piedra más grande de Europa y fue excavado a golpe de mazo entre los siglos VIII y XII. Una elaborada portada gótica permite acceder a un interior que llama la atención por sus descomunales dimensiones y por la perfección con la que los monjes benedictinos tallaron las naves y liberaron de la roca viva los grandes pilares rectangulares que parecen sostener las cuidadas bóvedas. De nuevo al aire libre, no hay que dejar de visitar la Chapelle de la Trinité, con un interesante ábside del siglo XIII y unos restaurados frescos de la misma época, y la église Collegiale, vasto edificio en el que se mezclan los estilos románicos y gótico y que tiene en su elegante claustro del siglo XIV una de sus joyas.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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