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Paseando por Burgos se puede descubrir la estrecha relación entre el Cid y la capital castellana.
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| En 2007 se han cumplido 800 años de la aparición de una de las obras cumbre de la literatura española, ‘El cantar del Mío Cid’, así que para celebrar este aniversario le proponemos una escapada a Burgos, la ciudad que ha hecho de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador uno de sus estandartes y personajes más representativos.
Además de los múltiples actos que se vienen desarrollando con motivo del VIII centenario de ‘El Cid’, como exposiciones o representaciones teatrales en las calles burgalesas, se puede aprovechar este viaje a la capital castellana para descubrir los más bellos edificios y monumentos que guardan relación con el famoso cantar.
Entre ellos se encuentra, sin duda, la catedral de Burgos, reflejo del esplendor y el poder eclesiástico que llego a tener la villa y una de las mejores manifestaciones del gótico francés. En su interior se puede visitar el sepulcro donde reposan los restos del Cid y su esposa, Doña Jimena. El cofre del Campeador y su carta de arras también se encuentran allí.
La segunda parada indispensable en esta paseo es el arco de Santa María, que actuaba como puerta de entrada a la ciudad y como peaje. De hecho, el cantar menciona este lugar, ya que por él salió el héroe castellano a batallar contra los moros. Además, en el interior de la torre a la que el arco de Santa María da fachada, se encuentra la sala del Secreto, donde se conserva un hueso del Cid y una reproducción de la espada Tizona.
La iglesia de Santa Águeda también tiene una marcada relación con Rodrigo Díaz de Vivar puesto que, según cuenta la tradición oral recogida en las Crónicas y el Romancero, fue aquí donde el Cid hizo jurar a Alfonso VI que no había participado en la muerte de su hermano Sancho.
La plaza del Mío Cid es otra de las visitas obligadas en este recorrido. Allí es donde se encuentra la estatua ecuestre del protagonista del cantar, realizada en 1922 por el escultor almeriense Juan Cristóbal. Si le gusta la escultura también puede acercarse al puente de San Pablo donde Joaquín Lucarini situó un conjunto compuesto por las personas que más influyeron en la vida del héroe como su esposa, el obispo de Valencia Don Jerónimo, el abad de Cardeña San Sisebuto o el caballero Alvar Fáñez, sobrino del guerrero. Una auténtica vuelta atrás en el tiempo a una legendaria época de batallas.
Más información:
Ayuntamiento de Burgos
www.aytoburgos.es
Oficina de turismo de Burgos
www.turismoburgos.org
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