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El Ice Hotel, en Suecia, ofrece a sus visitantes la posibilidad de dormir sobre camas de hielo.
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Dormir bajo el mar, subido en un árbol, dentro de un iglú o en el vagón de un antiguo tranvía se ha convertido en la última excentricidad que los empresarios hoteleros más innovadores ofrecen a sus clientes. Los hoteles convencionales están dejando paso a una nueva generación de alojamientos que pretenden sorprender a sus visitantes con estancias ubicadas en los lugares más estrafalarios o decoradas con los objetos más insólitos. Viajeros clásicos, abstenerse.
Cuando llegan las vacaciones, hay quienes prefieren huir del calor y las playas y hacer una escapada a destinos más fresquitos. Probablemente el Ice hotel, situado en la localidad sueca de Jukkasjärvi, a unos 200 kilómetros del Círculo Polar Ártico, se construyó con la intención de satisfacer las expectativas de este tipo de viajeros. Sus habitaciones, creadas a partir grandes bloques de hielo a los que se dan todo tipo de formas, se renuevan todos los años. Sin embargo, como la posibilidad de dormir en una habitación a 5ºC puede asustar a más de uno, el hotel cuenta también con las llamadas 慼abitaciones calientes. Si se decide a visitar este complejo, no puede dejar de pasarse por su iglesia de hielo. Se sorprenderá.
Si el minimalismo no es lo suyo, seguro que le encantará el hotel 3.14 de Cannes. Lejos de la sofisticación y elitismo de los típicos alojamientos de la ciudad francesa, este lugar es todo un santuario 慿itsch. Las estancias divididas en Tierra, América, África, Oceanía, Europa, Asia y el Cielo, son todo un canto al colorido, la purpurina y la decoración más exótica. Además, otra buena noticia: casi todos los muebles y adornos del hotel están a la venta.
¿Quiere dejar a su pareja con la boca abierta? Quizá haya llegado el momento de hacer las maletas y dirigirse a Pensilvania. Allí, Caesars Pocono Resorts ofrece a los enamorados unas estancias inolvidables en las que dar rienda suelta a la pasión. Camas con forma de corazón, piscinas dentro de las habitaciones, espejos por todas partes y hasta una gigantesca copa de champán de más de dos metros de altura que hace las veces de jacuzzi. El paraíso de Cupido.
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