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La retirada del Concorde supondrá un ahorro de 170 millones de euros.
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| El anuncio de la suspensión de los vuelos del Concorde a partir del próximo 31 de mayo ha disparado el número de reservas para contarse entre los últimos afortunados que puedan disfrutar de una velocidad dos veces superior a la del sonido.
Desde que se conoció la decisión de las compañías British Airways y Air France de suspender los vuelos del avión más rápido del mundo, el índice de ocupación ha pasado del 20 % a situarse entre el 65 y el 95%. Se trata de niveles que la compañía francesa no conocía desde noviembre de 2001.
Y es que los viajeros saben que es su última oportunidad para contarse entre los afortunados que pueden contemplar, en un mismo día, dos amaneceres o dos puestas de sol, volando de París o Londres a Nueva York a más de 2.400 kilómetros por hora. El 80% de los pasajeros habituales del Concorde son hombres de negocios pero, según las agencias de viajes, este relanzamiento de las reservas no responde a desplazamientos de trabajo, sino al deseo de la gente por experimentar una nueva sensación a bordo de estos bellos pájaros blancos.
El capricho, 8.726 euros que cuesta un billete de ida y vuelta París- Nueva York. A cambio, el ahorro del tiempo (3 horas y 55 minutos, tres horas menos que en un vuelo regular) y un servicio exquisito: vajilla de porcelana, cubertería de plata, manteles de lino, vinos de prestigio y champán y caviar a discreción.
De este modo terminarán 27 años de vuelos supersónicos, salpicados de incidentes técnicos y ensombrecidos por el accidente del Concorde de Air France el 25 de julio del 2000, nada más despegar del aeropuerto, en el que murieron 113 personas.
La retirada de la flota del Concorde, que está compuesta por 12 aviones (siete británicos y cinco franceses), supondrá un ahorro de 170 millones de euros al año para las compañías British Airways y Air France.
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