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Las puestas de sol son una obra maestra de la Naturaleza. Y como tal, irrepetibles, porque aunque mil veces se visite el mismo lugar nunca volverá a repetirse idéntico atardecer. De la reserva de Masai Mara, en Kenia, a la ciudad china de Hangzou, a orillas de un lago, estas son algunas de las más cautivadoras imágenes del momento tomadas en distintos lugares del mundo / ©  Shutterstock

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CHICHÉN ITZÁ

La ciudad más importante de la cultura maya entre el año 900 al 1300 de nuestra era es un lugar espectacular a la hora del crepúsculo. Mucho más durante los equinoccios, porque en la pirámide de Kukulcán, la construcción más importante del yacimiento mexicano, erigida por los antiguos mayas para calcular el cambio de estación, se admira, gracias a un singular efecto óptico, la gran serpiente emplumada de los mayas descendiendo por una de sus escalinatas / ©  Shutterstock

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HANGZHOU

A orillas del lago del Oeste y rodeada de montañas que se reflejan en sus aguas, la que en otro tiempo fuera capital imperial china es hoy una gran metrópoli de contrastes, entre rascacielos y edificios contemporáneos y un valioso legado arquitectónico que se concentra en los puentes, templetes, rocas escultóricas, pagodas, nenúfares y jardines botánicos de su lago. Una escapada desde Shangai / ©  Shutterstock

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BLED

Si hay un lugar que realmente parece de cuento es Bled, pero sobre todo su lago, que, a la sombra de los Alpes Julianos, abraza una pequeña isla coronada una iglesia escenario de una leyenda conmovedora. El paisaje es espectacular y el islote parece colocado ahí como por arte de magia. 

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ORTIGUEIRA

Frente a los acantilados salvajes de Loiba, entre los cabos coruñeses de Ortegal y Estaca de Bares, está “The best bank of the world”. Fue una mano anónima quien talló esta frase en el banco situado frente a los acantilados salvajes y la repercusión no pudo ser mayor. El lugar es privilegiado, más aún, al atardecer, porque sentados en él se observan el islote horadado de Gavioteira, la playota de Coitelo y buena parte de los siete kilómetros de cantiles espumeantes que se suceden en este tramo de costa / ©  Shutterstock

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MASAI MARA 

Ningún viaje a Kenia puede considerarse completo sin una visita al Mara, que, incluso fuera de la temporada de la migración, es el más reclamado de sus espacios protegidos. La densidad de vida salvaje hacen de la reserva más famosa del país un plato fuerte para los amantes de la Naturaleza, cuya magia es aún mayor al atardecer / ©  Shutterstock

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SANTORINI

La volcánica Santorini es la joya de las Cícladas y diferente a cualquier otra isla del Egeo. Imprescindible acercarse al atardecer al pueblo de Oia, uno de los más bellos de esta isla griega, y también uno de los más famosos gracias a sus espectaculares puestas de sol. Situado en lo alto de un acantilado, sus casas se apiñan en calles estrechas donde también asoman iglesias con sus cúpulas azules y terrazas soleadas / ©  Shutterstock

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AMRITSAR 

Descalzos y con la cabeza cubierta se entra en este templo realizado en oro que es uno de los tesoros más sagrados de los sijs y todo un mágico espectáculo a la caída del sol. Situado al oeste de India y muy cerca de la frontera de Pakistán, es un lugar de peregrinaje al que todos los fieles de esta religión deben ir al menos una vez en la vida para purificarse y bañarse en las aguas del lago que le rodea / ©  Shutterstock

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ISLA DE LAS FLORES

La isla de las Flores flota en el lago Peten Izán de Guatemala, aquella en la que Pedro de Alvarado se detuvo en el siglo XV en su viaje a Honduras. Ir descubriendo durante un paseo por este asentamiento maya los restos de la antigua Tayasal o tomarse un aperitivo al atardecer a la orilla del lago no tiene precio en este entorno / ©  Shutterstock

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