RUTAS EN COCHE

Ruta de los tres templos, los más imponentes de Guipúzcoa

Tres santuarios, Loyola, La Antigua y Aránzazu, de tres estilos: barroco, románico y contemporáneo, y una ruta en coche que los une atravesando las montañas de la mano del río Urola. Por el camino se descubren, además, una preciosa vía verde y una ferrería donde aún se sabe trabajar el hierro como se hacía en el siglo XV.

Por Andrés Campos

BASÍLICA DE AZPEITIA, EL INCIO DE LA RUTA

Lo habitual es empezar esta ruta guipuzcoana en Loyola, como hizo San Ignacio en 1522, cuando cambió la espada de soldado por la cruz y peregrinó a Jerusalén. Allí se conserva su casa natal, una torre medieval de cuatro plantas junto a la que se levantó entre 1686 y 1738 una basílica que poco tiene que envidiar a la del Vaticano (santuarideloyola.org), con su cúpula de 65 metros de altura y su fachada de 150 de longitud. (La entrada a la basílica es libre, pero visitar la casa cuesta 2 €).

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ERMITA DE LA ANTIGUA

Para llegar a Zumárraga, donde se yergue el segundo templo de la ruta, la carretera culebrea junto al río Urola por el fondo de una garganta que podría pasar perfectamente por un desfiladero de los Picos de Europa o los Pirineos. Increíblemente, por esta sinuosa angostura también se abría paso el ferrocarril del Urola, un tren de vía estrecha que unió hasta 1986 Zumárraga con la villa costera de Zumaia. Hoy es una de las más vistosas y entretenidas vías verdes de España, una sucesión continua de puentes sobre el río y túneles a través de las montañas.

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Con ser solo una ermita, La Antigua es el más llamativo de los tres templos. Ubicada en la ladera sur del monte Beloki, a bastante altura sobre los tejados de Zumárraga, La Antigua domina el valle del alto Urola y una buena porción de los Montes Vascos. Pero no son las vistas las que dejan pasmado al visitante, ni tampoco el exterior del edificio, que es muy austero, sino su asombrosa cubierta de madera: un auténtico bosque de robles cuyo ramaje de vigas, tirantes y tornapuntas está profusamente decorado con ruedas, cruces gamadas, cabezas y bustos de mujer e incluso un dragón.

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CAMINO DE LA FERRERÍA

Siete kilómetros río arriba, en Legazpi, está la ferrería de Mirandaola (lenbur.com), del siglo XV y la única que se conserva de cuantas existieron, que ha sido restaurada minuciosamente para mostrar cómo se trabajaba el hierro en aquellos tiempos, con un fuelle y un martillo gigantescos accionados por la fuerza hidráulica. Los operarios llevan el traje de faena tradicional de los ferrones: una túnica blanca de lino. Puede hacerse un recorrido guiado, donde se visita también el museo del Hierro Vasco, y al final de la demostración, se ofrece a los visitantes una sidra y unas chistorras asadas sobre las mismas brasas en que se ablandó el hierro (la ferrería puede verse en funcionamiento todos los domingos a las 12.00 y 13.00, desde Semana Santa hasta septiembre. Precio: 7 €. Imprescindible reservar en el tel. 943 73 04 28).

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EL TERCER TEMPLO

Habrá que conducir por la vertiginosa carretera de montaña que sube, entre acantilados, desde la villa monumental de Oñati hasta el santuario de Aránzazu para alcanzar el tercero de los templos de esta ruta. Aquella ermita que la Virgen pidió que le construyeran cuando se apareció en 1468, con “tres tablillas y siete tejas”, es ahora un enorme complejo presidido por la basílica que diseñó Sáenz de Oiza a mediados del siglo XX, con esas curiosas torres que tanto recuerdan a las muñequeras de pinchos de los rockeros (arantzazu, en vasco, significa lugar de espinos). Curiosos también los 14 apóstoles que esculpió Oteiza para el friso de la fachada. Cuando le preguntaron por qué eran 14, respondió: “Porque no caben más”. Muchos vienen aquí en peregrinación, siguiendo los pasos de San Ignacio de Loyola. Otros muchos, a hacer alguna de las numerosas rutas de montaña que parten del santuario, incluida la que asciende al Aitxuri (1.551 metros), la cumbre más alta de Guipúzcoa y del País Vasco. Más cerca del cielo, la Virgen de Aránzazu no puede estar.

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¿CÓMO LLEGAR?

El santuario de Loyola, inicio de la ruta, está en Azpeitia, a 44 kilómetros de San Sebastián yendo por la AP-8 hacia Bilbao y desviándose por la GI-361 en la salida 48.