Un paseo literario por París con Vargas Llosa
Dice el Nobel que aquí fue “más feliz o menos infeliz que en ninguna otra parte”. Una nueva ruta literaria sigue sus pasos en la capital francesa y une casi una veintena de lugares emblemáticos que frecuentaba, como cafés, librerías y restaurantes.
El portal multimedia del Instituto Cervantes de París ofrece información sobre la ruta, que tiene como punto de partida la Catedral de Notre Dame, donde el escritor compraba novelas en los puestos de libreros a orillas del Sena. El antiguo Hotel Wetter, en el que el Nobel se alojó a su llegada a la capital, sus cafés y restaurantes predilectos o aquellos reflejados en sus obras, como La petite hostellerie, Allard o el Café de Saint-Germain, y en los que escribía, además de librerías donde se abastecía de literatura, también figuran en el itinerario. Como La Coupole, donde el escritor se premiaba a sí mismo con un cordero al curry cada domingo después de escribir un artículo y donde encontraba siempre al escultor suizo Alberto Giacometti.
Calles y esquinas por las que Vargas Llosa "escribía mentalmente" mientras paseaba, por ejemplo, para acudir a su puesto de periodista en Radio Francia Internacional (RFI) o en la agencia France Presse, trabajos que le permitían vivir en la ciudad con la que había soñado en la adolescencia. "París era un mito enormemente vigente cuando yo era chico, cuando era joven. París como la capital de las artes, de las letras; París como la ciudad liberada donde habían sido derrotados todos los prejuicios, donde había creatividad en las calles... Yo crecí soñando con París", explica el literato al Instituto Cervantes.
Para el joven escritor, "París era un requisito indispensable si uno quería convertirse en escritor, un artista, un creador, si uno quería estar realmente en la vanguardia de la modernidad", agrega el autor, que llegó a la capital francesa tras cursar un doctorado en Madrid y con la promesa de una beca que nunca llegó. Y así fue. El arequipeño, que no había publicado aún nada cuando llegó a París, finalizó aquí su primera novela, que había empezado en la capital madrileña, escribió la segunda (La casa verde) y un relato llamado Los cachorros e inició la tercera (Conversación en La Catedral). "Cuando me fui a Inglaterra en 1966, era ya un escritor. Tenía tres libros publicados, me había hecho conocido, había conocido a muchísimos escritores latinoamericanos y, gracias a París, había comenzado a sentirme yo también un escritor latinoamericano".
Y fue en París donde Vargas Llosa conoció a escritores como Alejo Carpentier, Jorge Edwards, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos o Miguel Ángel Asturias, y donde descubrió que él mismo era un "escritor latinoamericano", explica. El recorrido propuesto por el Cervantes culmina en la sede de la Unesco, donde Vargas Llosa trabajó como traductor, como su amigo Julio Cortázar, y cuya experiencia empleó en su novela Travesuras de la niña mala.
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Instituto Cervantes de París
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