Bucea en las islas Medes entre corales y peces de colores
Las siete pequeñas islas y algún que otro arrecife que componen este deshabitado archipiélago parecen, a distancia, unos desolados promontorios rocosos, pero mirados con gafas de buceo son un verdadero paraíso marino, además de ornitológico.
A una milla escasa de la costa ampurdanesa, y desgajados de la cercana sierra del Montgrí hace más de diez mil años, los pequeños islotes que rompen la línea azul del horizonte en este tramo de la Costa Brava siempre han estado en el punto de mira, a pesar de su mínima extensión y de su áspero aspecto. Primero fueron las innumerables civilizaciones que fueron hilando un historial lleno de vicisitudes, y ahora son los buceadores los que sueñan con perderse por las profundidades de sus fondos marinos.Fragmentos de ánforas y cántaros permanecen aún bajo las aguas como testimonio del paso de la civilización griega; algunos restos deben quedar también de tiempos de los romanos, quienes convirtieron el archipiélago en necrópolis de la ciudad de Empuréis, y sólo el recuerdo de la presencia, desde la Edad Media, de los corsarios, que preparaban desde este punto sus asaltos a la costa gerundense, amenazando el comercio marítimo en la zona. Hasta una torre de defensa, un monasterio regentado por los Caballeros del Santo Sepulcro, un fortín militar y un faro llegó a tener el archipiélago. Hoy cualquier aproximación basta para comprobar que de aquello no queda nada, porque la Naturaleza y el mar decidieron unirse e imponer juntos su dominio en este singular territorio.
Calmada ya la marea, las aves son las auténticas reinas en las Islas Medes, especialmente las gaviotas patiamarillas, muy abundantes por estos lares, aunque con un poco de atención también se pueden observan ejemplares del cormorán moñudo y otros como la garza real, la garceta y el martinete. Bajo sus aguas es tal la riqueza biológica y la extraordinaria diversidad que esconde que ha sido declarada la reserva marina más valiosa del Mediterráneo occidental.
La mejor manera de descubrir los fondos marinos de las Islas Medes es de la mano de submarinistas profesionales. En L’Estartit existen un buen número de centros de buceo que ofrecen, gracias a las distintas profundidades, inmersiones en la zona para todos los niveles y gustos. Hay zonas para principiantes, como Salpatxot, y otras para los más expertos, como la cueva de la Sardina, el túnel de la Pedrosa o la cueva de la Vaca, sorprendente ésta por sus paredes de gorgóneas y por los abundantes peces de talla grande que en él encuentran refugio, como meros, doradas y corvinas.
En áreas poco profundas resulta una grata experiencia ver cómo las algas conviven con praderas de posidonia y con más de un centenar de especies de colores vivos; por debajo de los 10 ó 15 metros, la atracción la ponen las algas, bien adaptadas a la falta de luz y los grandes bloques de rocas, mientras corales, estrellas de mar, gorgóneas, pulpos y langostas se mueven de allá para acá. Y más dentro aún, hasta los 60 metros de profundidad, son los coloristas bosques en miniatura, donde se reúnen más de 600 especies animales, los que montan este espectáculo de vida y color que discurre por túneles de roca calcárea y míticas cuevas.
Por si no fuera suficiente atracción para los buceadores, más allá de fauna marina no faltan cerca de las islas algunos pecios de envergadura, como el Reggio Messina, hundido en 1991, o el barco Avenire, conocido como el Marmoler, naufragado en 1971 delante de la cala Montgó, que todavía guarda parte de su cargamento de mármol en las bodegas.
Otra opción es embarcarse en uno de los barcos que parten también de este núcleo costero con fondo de cristal y hacer un recorrido por las islas para observar la fauna y la flora marina entre los dos mayores islotes del archipiélago: la Meda Gran –en cuya cumbre un faro señala la entrada sur del golfo de Roses- y la Meda Petita –horadada de lado a lado por túneles-, donde las rocas caen en precipicios hacia el mar. Una experiencia también pero, eso sí, mucho más tranquila.
GUÍA PRÁCTICA
Centros de buceo
En L’Estartit existen un buen número de centros autorizados que realizan inmersiones en la reserva natural de las Medes y en la costa del Montgrí, desde snorkeling (aletas, gafas y tubo) a cursos de buceo y todo tipo de inmersiones, como Aquàtica, La Sirena, Medaqua, Oceansub Estartit y Unisub. La actividad se realiza en grupos de un máximo de ocho personas, incluyendo los servicios de un guía. Los precios de una inmersión diurna o nocturna oscilan entre los 30 y 40 €, los 50 ó 60 de un bautismo de buceo y entre 300 y 600 € de un curso, dependiendo del nivel. Algunos de estos centros también ofrecen salidas en barco con fondos de cristal para avistar cuevas, acantilados y fondos de este paraíso protegido, amén de numerosas actividades dentro y fuera del agua. En la primera semana de junio todos participan en el Festival anual Mima (Medes, Imagen y Medio Ambiente) de fotografía submarina.
Permisos:
Toda inmersión que se quiera efectuar en las islas Medes requiere la obtención de una licencia específica, limitada a 350 personas al día, y que conlleva el pago de una tasa de 3,80 € por persona e inmersión. Si se realiza la actividad con embarcación propia hay que dirigirse a la Oficina del Área Protegida de L’Estartit (Pg. del Port, s/n. Espigó de Llevant; tel. 972 75 17 01) para obtenerla; en el caso de realizarla con un centro autorizado, esté se encarga de todos los trámites.
Mas información
Oficina de Turismo de L´Estartit
Dónde dormir
Si tras la actividad, uno quiere sentirse como un rey, nada como descansar en el Palau lo Mirador, el antiguo palacio de los condes de la villa y residencia de verano de Jaime I el Conquistador, que conserva intacto todo su encanto y confort. Rodeado de campos de cereales, cipreses y huerto se encuentra el Molí del Mig, un antiguo molino de siglo XV integrado en el paisaje, con el más moderno y vanguardista diseño. A 4 kilómetros, en Gualta, y a 5 minutos de la playa de Pals, el Empordà Golf es otra opción recomendable, ya que cuenta con todas las comodidades de un modernísimo cuatro estrellas. Elegancia y lujo exhiben las habitaciones de Mas Crisarán, una antigua masía situada en Parlavá.
Gastronomía
Los mejores productos de la Costa Brava se pueden saborear en Cal Tet, un antiguo bar de tapas reconvertido en un elegante hotel-marisquería ideal para degustar arroces y pescados. Marinera también es la carta de La Gaviota, la del hostal La Gola y la del hotel Picasso, tres recomendables opciones para elegir.
No dejes de…
Pasear por el casco antiguo de Torroella de Montgrí, declarado de interés histórico artístico, para admirar su porticada plaza de la Vila, sus ordenadas calles, su castillo y, si coincide, disfrutar de un concierto en la iglesia de Sant Genís, escenario cada verano del Festival Internacional de Música. Y si se dispone de más tiempo recorrer los pequeños y encantadores pueblos medievales del Baix Empordá: Pals, Peratallada, Monells…, visitar las ruinas de Empúries, acercarse al poblado ibérico de Ullastret, visitar el castillo de Gala en Púbol, degustar las apetitosas y famosas anchoas en los bares y terrazas de L’Escala…
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