 | Los duques de Lugo a pasaron el fin de semana en Roma con toda la familia Marichalar reunida en torno a Álvaro, que, por fin, ha conseguido sacar adelante uno de sus viejos sueños, cruzar el Atlántico en una moto acuática |
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 | Sobre su moto acuática "Numancia", Álvaro de Marichalar inicia, en aguas del río Tíber, la aventura Atlantik 2002 |
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“Quiero desear a mi cuñado y a la tripulación toda la suerte del mundo. Que penséis siempre en positivo. Y que lleguéis a algún puerto, que a algún puerto llegaréis”. Eran las palabras de la infanta Elena dirigidas a Álvaro de Marichalar y al equipo de Atlantik 2002, momentos antes de empezar en el río Tíber la aventura que les llevará desde Roma a Miami.
El mensaje de la infanta traduce exactamente su estado de ánimo: positivo, optimista, con ilusión y fuerzas para seguir adelante. Esa actitud fue la que animó a los duques de Lugo a pasar el fin de semana en Roma con toda la familia Marichalar reunida en torno a Álvaro, que, por fin, ha conseguido sacar adelante uno de sus viejos sueños, cruzar el Atlántico en una moto acuática.
Jaime de Marichalar: “Me cuesta estar inactivo”
“Estaba deseando venir. Estoy deseando volver a mi trabajo, me cuesta estar inactivo”, nos comentaba la noche anterior Jaime de Marichalar en el Teatro de la Bugia, donde se celebró la cena de despedida de Álvaro y su tripulación.
Fueron muchos los amigos que viajaron desde España para estar con el navegante en su salida. Desde Antonia dell’Atte a Tomás Terry y Fermín Bohórquez, además de todos sus hermanos, Ignacio, Amalio, Luis y Ana, con sus cónyuges y todos los niños de la familia.
Al día siguiente por la mañana, doña Concepción Sáenz de Tejada y sus hijos asistieron a una misa en la iglesia de Santa María de la Minerva, antes de dirigirse al Tíber, donde a las dos de la tarde salía Álvaro y comenzaba su travesía atlántica.
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