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En plena promoción de su último trabajo, La más grande, y aprovechando la grabación de uno de los videoclips de su disco, Rocío Jurado ha abierto las puertas de su corazón a los lectores de la revista ¡HOLA! en una sincera entrevista en la que nos descubre a la artista pero, sobre todo, a la mujer, a la esposa y a la madre.
Rocío Jurado, trabajadora infatigable y luchadora nata donde las haya, ha llegado a lo más alto de su carrera profesional gracias a su extraordinaria voz pero, también, a su enorme tesón. “El que quiere mucho, le cuesta mucho y el que quiere muchísimo, le cuesta muchísimo. La vida que yo he elegido no sólo soy yo. Conmigo trabajan cincuenta y tres personas, cincuenta y tres familias en definitiva. Quien se echa esta responsabilidad y, además, quiere tener éxito, tiene que trabajar mucho y renunciar a muchas cosas”, declara la cantante al respecto. De hecho, en cada actuación, en cada gala, Rocío se olvida de ella misma y lo da todo por su público. Porque ha nacido artista.
También es consciente de lo dura que es su profesión y, pese a su éxito como cantante, ha pensado en varias ocasiones en retirarse de los escenarios: “Alguna vez he pensado en ello. Existen algunos momentos en los que estoy tan estresada y confundida, que dudo si merece la pena seguir adelante”.
Sin embargo, Rocío nunca se rinde ante la adversidad: “Soy una persona fuerte, aguanto y tiro para adelante sin darme por vencida. Rendirme al llanto y darme cuenta de que ya no tengo fuerzas para salir adelante es muy difícil para mí”. Claro que, en este sentido, le ayuda tener una familia unida. “Mi marido es la persona con la que me gustaría pasar el resto de mi vida. Rocío, mis hijos y mis nietos son los que me hacen renacer cada día”
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