La sirena de Mónaco
Charlenne Lynette, aquella chica que captó la atención de toda la prensa internacional durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín en 2006 por mostrarse en cariñosa actitud con el príncipe Alberto de Mónaco, era entonces una nadadora sudafricana de veintiocho años que había sido olímpica y había logrado en 2002 diversas medallas en los Juegos de la Commonwealth. Algo que no extrañó de la bella y rubia joven, dadas sus esculturales medidas: 1,76 de estatura y 62 kilos de peso.