La novia que quieren todos los Grimaldi
Habiéndose mostrado a lo largo de las últimas décadas completamente reacio a la idea de contraer matrimonio, sorprendió que unos meses después de la muerte de su padre y habiendo sido éste uno de los grandes deseos del Príncipe, Alberto II afirmara con la seguridad de un clarividente que se casará y que tendrá descendencia porque, aunque “me permití una soltería algo prolongada, voy a fundar una familia”. Añadiendo, eso sí, la coletilla “A mi ritmo. Cuando llegue el momento”, porque está resultando bastante difícil encontrar una esposa.