Un príncipe nacido para reinar
Ciento un cañonazos anunciaron su nacimiento en 1958. El príncipe Alberto había venido al mundo para convertirse en el heredero al Trono de Mónaco, para asumir la responsabilidad de ocupar en el futuro la Corona del Principado.
"Cada vez preparábamos un lugar para el alumbramiento en nuestras habitaciones. La princesa quería que nuestros hijos nacieran en casa. Todos los nacimientos fueron muy bien. Y la princesa estaba siempre igual de hermosa", declaró el príncipe Raniero poco después de celebrar el jubileo de sus cincuenta años como soberano.