Un príncipe nacido para reinar
Pero además de las presiones que le obligaron a reconocer sus dos paternidades, el príncipe Alberto ha estado sometido a otras de tipo personal y familiar y que incluyen la palabra “sucesión”. Nos referimos, claro está, a su futuro compromiso, una cuestión que para el soberano ha sido poco importante porque, como bien dijo, aunque “casarme entra dentro de mis planes, no voy a hacerlo sólo por darles gusto”. Sin embargo, con la celebración de su cincuenta cumpleaños y la presencia cada vez mayor en su vida de la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, el “rey” de Mónaco podría estar más cerca que nunca de llevar a cabo dichos planes.