La historia de amor de Alberto y Charlene, los 'futuros padres' de Mónaco

Después del anuncio oficial del embarazo de la princesa Charlene, repasamos en imágenes la romántica historia de los Príncipes

by hola.com

Por fin ha llegado la gran noticia. Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo en común, tal y como anunció el pasado viernes el Palacio Grimaldi a través de un escueto comunicado:

"TSH el Príncipe y la Princesa de Mónaco se complacen en anunciar el embarazo de MSM la Princesa Charlene.

El nacimiento se espera a finales de año."

Se trata de un bebé muy esperado, puesto que, con su llegada, la Familia Real monegasca por fin tendrá un heredero al trono. Además, Alberto y Charlene siempre habían manifestado su deseo de tener un hijo juntos, por lo que no han faltado rumores de embarazo. El nacimiento del pequeño, por tanto, supondrá una dosis extra de felicidad para la historia de amor de la pareja, cuyos inicios se remontan al año 2006. Desde que se conocieron, cuando Charlene era una joven nadadora olímpica, hasta el anuncio de su embarazo, la pareja ha atravesado una bonita historia de amor que, con motivo de su próxima paternidad, repasamos en imágenes.

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Alberto y Charlene se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Sídney en el año 2000, cuando él era un príncipe de 42 años y ella una campeona olímpica de natación de origen sudafricano. Sin embargo, su romance no comenzó hasta años más tarde. En el año 2006, los rumores comenzaron a dispararse. Románticas vacaciones en las Maldivas, besos por la calle... cada vez se les veía juntos en más ocasiones y en los Juegos Olímpicos de Turín, en Italia, aparecieron por primera vez colmándose de besos y gestos de cariño en una tribuna repleta de espectadores, unas imágenes que fueron captadas por los fotógrafos y dieron la vuelta al mundo. El romance había comenzado, y ya no querían ocultarlo
 
Poco después, durante la competición del Gran Prix de Fórmula 1 de Montecarlo vimos por primera vez a Charlene rodeada por los Grimaldi. Divertida y desinhibida, ya entonces parecía encajar perfectamente con la familia, y no hay duda de que ese día lo pasó en grande, pese a la magnitud de la situación 
Uno de los momentos más esperados: la presentación oficial de Charlene apareciendo por primera vez junto al príncipe Alberto en la gala del Grand Prix de Fórmula Uno. Charlene supo mantener perfectamente el protocolo durante la recepción del Club del Automóvil celebrada después de la competición, donde fue presentada a Jean Paul Proust, por entonces ministro de Estado de Mónaco 
Como una Grimaldi más. Poco a poco, Charlene iba haciéndose hueco en la familia, y en verano de 2006 acudió por primera vez al Baile de la Cruz Roja, uno de los acontecimientos más importantes del Principado. Sentada junto a Ernesto de Hannover, vimos a Charlene totalmente integrada, mezclándose con los hermanos de Alberto como una más. Un año después volvía a participar en el Baile de la Cruz Roja, una ocasión en la que lució toda su elegancia
 © Archivo ¡HOLA!
A medida que se acercaba el momento del compromiso, el estilo de Charlene iba evolucionando con ella. Tras cortar la melena que lucía en sus primeras apariciones para pasarse a un peinado más moderno y práctico, la Princesa comenzó a sofisticar sus ‘looks’, especialmente los de gala. Aunque sus apariciones públicas se redujeron ligeramente, logró deslumbrar literalmente en sus apariciones, puesto que no tardó en mostrar predilección por los tejidos con brillo en diferentes colores. Los vestidos no faltan en su fondo de armario, especialmente los largos, aunque en muchas ocasiones la hemos podido ver luciendo sus largas piernas. Pese a su altura, la princesa Charlene siempre ha apostado por los zapatos altos de tacón, con variados diseños de sandalias. La princesa enamoró con un vestido rojo de raso brillante muy entallado en la cintura, escote asimétrico y pequeña cola durante los Premios Princesa Grace en 2008. No en vano ha sido comparada en varias ocasiones con la esposa de Raniero de Mónaco. © Archivo ¡HOLA!
En febrero de 2008, la pareja protagonizaba la portada de ¡HOLA! con un cariñoso posado con motivo del aniversario de Charlene, que cumplía 30 años. Para celebrar esta fecha tan especial, Alberto y Charlene viajaron a Suiza, donde disfrutaron de unos días románticos y divertidos practicando actividades como el bobs a dos, deporte en el que dos personas van a bordo del mismo trineo © Archivo ¡HOLA!
El 23 de junio de 2010, por fin se anunciaba la esperada noticia. El Principado de Mónaco hizo público el compromiso matrimonial de Alberto y Charlene a través de un breve comunicado oficial. La nota venía acompañada de una fotografía de la pareja en la que Charlene, futura Princesa por entonces, lucía el anillo que le había regalado Alberto: la sortija Téthys, de oro blanco, una joya comprada expresamente para la ocasión con un diamante central con talla pera solado de diamantes de talla brillante. Poco después del compromiso, Charlene se mudaba a la antigua residencia de verano de los Grimaldi, Roc Agel © Archivo ¡HOLA!
Enamorados y ‘rockeros’ reaparecieron tras comprometerse. La pareja disfrutó, en compañía de la princesa Carolina, de un concierto en palacio de Iggy Pop y ZZ Top. En un ambiente muy distendido, descubrimos la faceta más divertida de Charlene © Archivo ¡HOLA!
Poco después de prometerse, Alberto y Charlene, junto con la princesa Estefanía, ejercían de perfectos y enamorados anfitriones en el Baile de la Cruz Roja de Mónaco. La pareja se mostró de lo más acaramelada y Charlene dio una lección de elegancia con un vestido color nude de escote asimétrico y líneas sirena, sosteniendo en sus manos un ramo de flores blancas, quizá a modo de ensayo nupcial © Archivo ¡HOLA!
Tras el compromiso, las apariciones públicas oficiales de Charlene comenzaron a multiplicarse. En noviembre acompañó por primera vez al príncipe Alberto en los actos conmemorativos del Día Nacional de Mónaco. Charlene se unió al resto de los Grimaldi en el saludo en el balcón al pueblo, que la esperaba y la recibió con vítores. En abril de 2011 participaba en su primera cena de gala en el extranjero como futura princesa de Mónaco, en Irlanda, deslumbrando con su ajustado vestido gris con una sola manga © Archivo ¡HOLA!
El 1 de julio de 2011, Alberto y Charlene se convertían en marido y mujer en una boda civil que precedería a la religiosa. La ceremonia, celebrada en el Salón del Trono del palacio, fue de carácter privado, y sólo las personas más allegadas a la pareja fueron testigo de cómo Charlene entraba a formar parte de la familia Grimaldi y se convertía en princesa de Mónaco, siendo nombrada a partir de ese momento como Su Serenísima Alteza, el mismo rango que su marido 
El 2 de julio, el tercer día de las celebraciones nupciales en Mónaco, tuvo lugar la esperadísima boda religiosa. El Patio de Honor del palacio Grimaldi se transformó en una auténtica iglesia para recibir a los novios, que se casaron en una preciosa ceremonia en la que se mezcló la tradición monegasca con guiños sudafricanos. Estuvieron rodeados de familiares y Charlene, con un elegantísimo y sencillo vestido de Giorgio Armani, no pudo contener las lágrimas de emoción en la iglesia de Santa Devota, donde acudieron posteriormente para ofrecer el ramo de la novia en una breve ceremonia oficiada por monseñor Fabrice Gallo. Miles de monegascos siguieron en grandes pantallas instaladas la ceremonia y, pese a los rumores que corrieron y fueron desmentidos poco antes de la boda sobre una posible anulación de la misma, todos fueron testigo del amor y la emoción de la pareja  
Los besos de las bodas civil y religiosa © Archivo ¡HOLA!
“Me gustaría tener hijos pronto, no quiero esperar mucho tiempo para formar mi propia familia”. Eran las palabras de Charlene poco antes de la boda, y demostró con creces su pasión por los niños en una de sus primeras apariciones como Princesa, durante su viaje a su país natal. La Princesa siempre ha sido una gran defensora de la infancia, como ella misma contaba en la exclusiva revista que este mismo año protagonizaba en ¡HOLA!, por lo que cabe esperar que será una gran madre del bebé que esperan ella y Alberto  © Archivo ¡HOLA!
Una de las aficiones que ha unido a la pareja desde el principio: los deportes. Fue en unos Juegos Olímpicos donde se conocieron, y en cada edición acuden fieles a su cita con los JJOO, también los de invierno. Rugby, fútbol, natación… son muchos los eventos deportivos a los que les hemos visto asistir, rememorando una y otra vez el escenario de aquel primer encuentro. Aunque, eso sí, con Charlene ya no como nadadora, sino como Princesa. © Archivo ¡HOLA!
Ocho años de amor y muchos momentos para recordar. La princesa Charlene y el príncipe Alberto se han convertido en el mejor apoyo mutuo, en los buenos y en los malos momentos 
La pareja ha mostrado su deseo de tener hijos desde que se prometió, motivo por el cual siempre se han buscado indicios de un posible embarazo de Charlene. Apariciones con ropas más anchas o telas más sueltas han sido interpretadas en más de una ocasión como pistas de que los Príncipes podrían esperar un hijo. Paradójicamente, en las últimas ocasiones en las que hemos podido ver a Charlene lucía estilismos bastante ajustados, y nada hacía suponer este embarazo. La Princesa tendrá 36 años cuando nazca el bebé, cuyo nacimiento supondrá la guinda perfecta para la historia de amor de Alberto y Charlene. © Archivo ¡HOLA!