Los Príncipes de Asturias se unen a los Reyes en la primera cena oficial de otoño en Palacio
Doña Letizia escogió el rojo, uno de sus colores favoritos, para volver a vestirse de largo en los espléndidos salones del Palacio Real
[Doña Letizia] ha reaparecido de nuevo como una auténtica princesa, de largo, convirtiéndose en la verdadera reina de esta velada, que ha supuesto su regreso oficial a los salones palaciegos de Oriente tras las vacaciones de verano y después de que diera a luz a su segunda hija, la infanta Sofía, el pasado 29 de abril. Desde el anuncio de su segundo embarazo hasta la fecha, la Princesa no había asistido a ninguna recepción en este majestuoso escenario y, ahora, al hacerlo de nuevo, recorre los pasillos de palacio de la mano de su esposo y se sitúa en la fila del besamanos mimetizada por completo entre la [Familia Real española]: [don Juan Carlos], doña Sofía, que destacó también por su elegancia con un vestido largo de color salmón que cubría con una chaqueta de seda negra con estampados florales, y el [príncipe Felipe]. Al tratarse de una cena oficial pero no de gala no hubo baile de tiaras en los salones principales del palacio Real. La [Princesa de Asturias] eligió uno de sus colores favoritos, el rojo, en este caso frambuesa, para su regreso a las cenas de Estado ofrecidas por don Juan Carlos y doña Sofía. Doña Letizia brilló con una sencilla blusa de seda de manga corta y botones delanteros que daba más protagonismo a la falda, larga, formada por pequeños volantes y de organza. El pelo lo llevaba con un aire informal, suelto y cayéndole sobre los hombros.
Reinó esta noche y volverá a convertirse en centro de atención mañana. Un día muy señalado para ella, pues a las 11:00 a. m. llevará con el Príncipe de Asturias a su hija, la infanta Sofía, a la Basílica de Atocha. Siguiendo una histórica tradición, presentarán ante la Virgen a la octava nieta de los Reyes para pedir para ella protección. Y, horas después, la Princesa acudirá a su primer acto en solitario desde su vuelta al trabajo.
Las palabras del Rey fueron la otra nota dominante de la velada. Don Juan Carlos pronunció un discurso en el que el soberano español destacó "la mutua la convicción de que la creciente interdependencia internacional redobla las exigencias de cooperación y de solidaridad ante la pobreza y el dolor, nos moviliza en la lucha contra la barbarie terrorista, y nos alienta en las misiones de paz ante los conflictos armados".
Junto a anfitriones e invitados se dieron cita en palacio el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles Espinosa, así como otros innumerables representantes del mundo político y empresarial.


































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