Realeza

Comentar 03 MAYO 2007

Doña Leonor, una Infanta con 'carácter'

Fue a conocer a su hermana y salió coronada como la 'reina' del hospital

Ampliar
Ampliar
Ampliar
Ampliar
Ampliar
Ampliar
Lo dicen en el palacio de la Zarzuela y, sobre todo, aquellos que han tenido la oportunidad de ver crecer a las dos generaciones: "la infanta Leonor es un calco de su padre, don Felipe. En su físico, a la vista está, son realmente parecidos, y en su forma de ser, tampoco queda lugar para la duda".
La infanta Leonor, a la que inicialmente se señaló como un bebé serio, recuerda al príncipe de Asturias cuando era un niño: extrovertida, independiente, divertida, "pilla" y con carácter. Pero, también, una pequeña serena, tranquila, y especialmente curiosa.
A sus 18 meses recién cumplidos "sabía" que se la esperaba desde hacía dos días y, por supuesto, no decepcionó a nadie en las que fueron hasta el momento sus dos incursiones hospitalarias.
Durante la primera visita, nada más llegar, obedeció a su padre, que la llevaba en brazos, saludó con la mano, puso caritas de "lanzar besos" y se dejó conducir al interior del hospital.
Hacía dos días que no veía a su madre, la Princesa de Asturias, y por fin conocería a su hermana, la infanta Sofía, que, según su padre y su abuela, se parecía mucho a ella.
Durante el encuentro y después de "darle muchos besos sin haber mostrado celos" -dijo el Príncipe-, no mostró interés, a diferencia de sus primos, por el hecho de si su hermana tenía dientes, pero, a cambio, no tardó en hacerse con el pato de peluche rosa y amarillo que le habían enviado como regalo a la recién nacida. ¡Qué se vaya acostumbrando!, pensaría.
A las 12:30 de la mañana, una hora después de su llegada, la infanta Leonor cogió velocidad y ganó unos pasos a su padre nada más traspasar la puerta de salida.

Enlaces patrocinados

Más noticias sobre...

Enlaces Patrocinados

piaget realeza

Recomendaciones

Videos

Nuevo Servicio

hofmann