Realeza

Comentar 01 FEBRERO 2006

Joaquín y Alejandra: la paz vuelve a Dinamarca

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Los medios de comunicación daneses habían anunciado días antes que el novio de la princesa Alejandra, el fotógrafo Martin Jørgensen, se había instalado de manera permanente en la residencia de la Princesa, en Svanemøllevej, Østerbro. 
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La princesa Alejandra se unió a su ex marido, el príncipe Joaquín, y sus dos hijos, los príncipes Nicolás y Félix, para asistir al bautizo del hijo de Oskar Siebye, viejo amigo de la familia.<br><b>Pulse sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotos</b> 
Tras la tempestad, ha llegado la calma a Dinamarca. El príncipe Joaquín y la princesa Alejandra han dejado sus diferencias a un lado con su divorcio y han dado prioridad absoluta a sus valores familiares, como pudo comprobarse el pasado fin de semana, cuando la Princesa se unió a su ex marido y sus dos hijos, los príncipes Nicolás y Félix, para asistir al bautizo del hijo de Oskar Siebye, viejo amigo de la familia.

La feliz estampa familiar se produjo justo unos días después de que los medios de comunicación daneses anunciaran que el novio de la Princesa, el fotógrafo Martin Jørgensen, se había instalado de manera permanente en la residencia de Alejandra, en Svanemøllevej, Østerbro. Prueba de que, pese a las nuevas imágenes de los Príncipes juntos con sus hijos, la relación de Alejandra y Martin va viento en popa y superando niveles a todo tren.

Un amor consolidado
Un año después de divorciarse del príncipe Joaquín, hijo pequeño de la [reina Margarita], tras nueve años de matrimonio y dos hijos en común, Nicolás y Félix, de 6 y 3 años respectivamente, se hizo público el romance de Alejandra y el fotógrafo, quien según las revistas danesas además de ganarse el corazón de la Princesa se llevaba de mil maravillas con sus niños. Desde entonces, su amor se ha ido consolidando a espaldas de la prensa. Existen contadas pruebas gráficas de sus románticas escapadas. Apenas de sus salidas, ni de sus vacaciones en Tailandia, ni de sus días de descanso en Grecia con los hijos y los padres de Alejandra, ni de las idas y venidas de Martin a la residencia de la Princesa para pasar cortas temporadas juntos.

Pese a lo que se podía pensar, la relación con el fotógrafo fue aceptada con normalidad por la sociedad danesa y por la Casa Real. De hecho, aunque Alejandra ha perdido el tratamiento de alteza, sigue siendo Princesa de Dinamarca y ejerciendo algunos compromisos en calidad de tal. No participa en actos constitucionales -no asistió, por ejemplo, a la Apertura del Parlamento-, pero sí en otros actos de la Familia Real, como el concierto homenaje a la reina Ingrid, que se celebró el pasado mes de noviembre en el auditorio del Tívoli de Copenhague y, más recientemente, el bautizo del príncipe Christian, el primogénito de los futuros Reyes de Dinamarca.

¿Anterior al divorcio?
La tolerancia pronto cedió a la sorpresa, cuando la prensa anunció que el romance entre Alejandra y el fotógrafo podría haber comenzado en octubre de 2003, casi un año antes de que se anunciara su divorcio, cuando el mundo entero creía todavía que la Princesa era feliz en su matrimonio con el príncipe Joaquín y sus hijos, el segundo de ellos el príncipe Félix, nacido apenas hacía un año, el 22 de julio de 2002. Sea cierto o no que la relación comenzara antes del 16 de septiembre de 2004, fecha en la que anunciaron el divorcio, lo cierto es que pasaron once meses desde su separación hasta que se conocieron los primeros datos y se obtuvieron las primeras imágenes que confirmaban el idilio. Y, para entonces, los daneses ya tenían una nueva princesa, en la que se centraba la atención informativa: la princesa Mary.

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