Los Príncipes de Dinamarca, paseo por la nieve el día después del bautizo
El día después
Tras el bautizo en la capilla del palacio de Christiansborg y una recepción oficial posterior en la Sala de los Caballeros del mismo palacio, los príncipes viajaron hasta Fredensborg, para asistir a una cena con los más allegados en esta residencia real, al norte de la isla de Selandia. Este palacio, levantado por Federico IV entre 1720 y 1722, para conmemorar el final de la Gran Guerra del Norte, se utiliza como escenario para las cenas de gala, tanto de las visitas de Estado, como de las celebraciones familiares de la Casa Real. Y tras la cena, se supone que una tranquila noche, sin los nervios previos a una celebración a la que acudieron, si exceptuamos Mónaco, España e Inglaterra, los miembros más jóvenes de las Familias Reales europeas. A la mañana siguiente, el príncipe Federico y su esposa quisieron salir, por los alrededores del Palacio, bien equipados para pasear entre la copiosa nieve. Y no lo hicieron solos. Además de acompañados por familiares y amigos, los Príncipes de Dinamarca quisieron dar este primer paseo matutino con un compañero excepcional: Ziggy, un Boder Collie tan íntimamente ligado a la familia que incluso apareció en la felicitación que los Herederos de la Corona danesa enviaron estas navidades.



































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