Camilla supo encontrar en su primer día de estancia en Cardiff el vestido adecuado para la ocasión: el primero de los que usó para sus nupcias con el príncipe Carlos hace dos años
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La Duquesa se casó civilmente con un discreto vestido, de líneas clásicas de chiffon, diseñado por Robinson Valentine en blanco roto y un abrigo de seda a tono
6 JUNIO 2007
El príncipe Carlos y su esposa la Duquesa de Cornualles comenzaron ayer tradicional su gira de verano por Gales coincidiendo con la Reina Isabel y el Duque de Edimburgo en el primer día de estancia en Cardiff.
Durante esta jornada en la que el Príncipe de Gales y su esposa acompañaron a la Soberana a la apertura de la Tercera Asamblea Nacional para Gales; una visita al museo, que celebra este año su centenario con una exposición de dibujos de Leonardo Da Vinci; y al almuerzo que se sirvió a continuación en el edificio de la Asamblea, destacó por encima de todo el atuendo de la duquesa de Cornualles.
Bordado a mano
Camilla Parker Bowles supo encontrar el vestido adecuado para la ocasión: el primero de los que usó para sus nupcias con el príncipe Carlos hace dos años. Discreto, de líneas clásicas, diseñado por Robinson Valentine -Antonia Robinson y Anna Valentine que trabajan juntas desde 1986- en blanco roto y con dos tipos de tejidos: chiffon para el vestido y seda para el abrigo. Ambas piezas realizadas minuciosamente a mano, puntada a puntada, con originales bordados emulan el diseño de una antigua joya familiar de Camilla.
A diferencia del día de su boda, la duquesa de Cornualles cambió de cartera de mano, de zapatos y de sombrero –este último, también, con llamativas plumas, diseño de irlandés Phillip Treacy-, pero se dejó los pendientes de perlas y se puso a juego un collar de tres vueltas con broche de brillantes.